24 mar 2015
maridaje con degustación de quesos y vinos variados

En un rincón de la bodega: Félix Azpilicueta blanco

Después de algunas ediciones participando en el concurso de La Nariz de Oro que cada año se celebra, ha llegado el momento de escribir y recomendar uno de los vinos elaborados por la principal bodega patrocinadora del certamen: Azpilicueta . Muchos pensarán que los participantes nos vemos obligados a hablar, recomendar o poner en las cartas de los restaurantes sus vinos, por un supuesto compromiso de participar en el concurso en repetidas ocasiones. En mi caso, nada más lejos de todo esto. Para situar mínimamente esta bodega, Bodegas Azpilicueta forma parte de la multinacional francesa Pernod Ricard, productora de múltiples licores, destilados, vinos, champagnes, etc. por todo el mundo. Aquí en el estado español controla el grupo Domecq Bodegas, propietaria de bodegas como Alcorta, Campo Viejo, Siglo, Ysios y Azpilicueta (estos en Rioja), Aura (Rueda), Tarsus (Ribera del Duero) y Las Campanas (Navarra). Es decir que, sólo aquí en el estado, ya estamos hablando de millones y millones de botellas para el gran consumo, canal horeca, exportación y con alguna pequeña excepción de producciones más pequeñas y cuidadas. Algunos se sorprenderán de que esté recomendando un vino de un grupo de bodegas dedicadas básicamente a producir cantidad y vinos de corte comercial. Pero como en muchas cosas en la vida, hay que saber separar el grano de la paja y siempre se pueden encontrar pequeñas joyas dentro de este mundo de las bodegas dedicadas a abastecer al gran consumo. Y éste que recomendamos hoy, es uno de ellos. El caso es que uno de los vinos que servían en diferentes momentos de La Nariz de Oro, nos sorprendió gratamente, especialmente a mí, que no podía para de disfrutarlo en nariz y boca. Este vino es el Félix Azpilicueta blanco 2011 y es de una complejidad y elegancia que no me esperaba. Y es que es una bodega que, como todas las bodegas de Rioja, se dedica básicamente a elaborar vinos tintos. En este caso, de tipo más bien clásico y comercial (notas de madera y crianza bastante marcadas), y muy acostumbrada a marcar en la etiqueta los términos “Crianza”, “Reserva” y “Gran Reserva” enfocado a gustar al gran público. El año pasado tuve la oportunidad de visitar la bodega y, al igual que otras bodegas de estas características, sorprende por su inmensidad allí donde se mire: decenas de tanques de fermentación de miles de litros, toda la sala de embotellado y etiquetado robotizada, una sala de crianza con la escalofriante cifra de 70.000 barricas!! (o al menos eso dicen), etc. Dentro de esta selva de depósitos, mangueras, prensas… me preguntaba donde tendrían las barricas donde elaboraban esta pequeña producción de Félix Azpilicueta blanco (limitada a 10.000 botellas). Allí, en una esquina de la gigantesca sala de crianza, tenían apartadas del resto unas 20 barricas de este extraordinario blanco riojano, descansando en aquel rincón como si fuera el hijo mimado que quieren que se críe por separado. No engañaremos a nadie si decimos que no es un vino de una sola finca, de aquella parcela de viña con un microclima determinado y una tierra excepcional entre el resto, que le aporta una singularidad concreta que lo hace único. No es así. Pero si que es un vino muy bien hecho. Es un mezcla de 24 viñas de variedad Viura (como se llama la Macabeo en Rioja) repartidas por diferentes municipios de Rioja. El mosto fermenta en barricas de roble americano para luego terminar haciendo el coupage final. El resultado es un vino muy elegante y equilibrado, donde en nariz destaca por su franqueza y complejidad: notas de fruta blanca madura (manzana al horno), cítricos (limón), claras aromas de flor blanca, recuerdos lácteos (mantequilla) y bollería, sobre un fondo de notas minerales y yodadas (piedra caliente). En boca es espectacular, tiene una entrada suave y voluptuosa, con un paso sedoso, elegante, donde se funden todos los matices. Tiene cierto peso en boca, de sensación cremosa pero queda equilibrado por una buena acidez que le da profundidad y persistencia. Final largo, con claros recuerdos salinos muy agradables.

Toda esta complejidad, con la buena estructura que tiene, apunta a que con el tiempo aún irá a mejor. Un gran blanco de Rioja a un buen precio: 13,50€ Para terminar, sólo comentar que a las catas que Taca de vi realiza, este vino es uno de los habituales, ya que rompe el tópico de que en Rioja sólo se hacen vinos tintos. Normalmente el maridar con el Bauma Garrotxa, un queso del Berguedà, elaborado con leche pasteurizada de cabra y que casa a la perfección con el vino.

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